A wooden Miroku Bosatsu statue in the half-lotus pensive pose, fingertips lightly touching the cheek

En Uzumasa, Kioto, en el Reihōden del Kōryū-ji. Una sala en penumbra.

En ese espacio tenue, una imagen de madera con una pierna cruzada y un dedo apoyado en la mejilla parece meditar en silencio.

Miroku Bosatsu Hanka Shiyui-zō.

Atribuida al periodo Asuka (592-710), esta escultura está considerada una de las más bellas del mundo.

¿En qué estará pensando? ¿Por qué está sentada allí, en silencio? La respuesta está ligada al papel singular de Miroku.

Qué clase de buda es

Miroku pertenece a la categoría de los bosatsu.

«Miroku» transcribe el nombre sánscrito Maitreya («el compasivo»).

Lo que se le atribuye es el futuro.

Miroku descenderá al mundo, según la tradición, 5 670 millones de años después de la muerte de Sakyamuni, para salvar a los seres. Es el «buda del futuro», y en este momento se encuentra aún en la etapa de bosatsu, sin haberse convertido todavía en nyorai.

Está, pues, «esperando» como buda venidero. Esa es la posición singular de Miroku.

Esperando en el Tosotsuten

¿Dónde está Miroku ahora mismo? La respuesta tradicional del budismo: el Tosotsuten, un cielo del mundo del deseo.

Allí, Miroku medita y predica para prepararse al gesho — el descenso a la tierra. La imagen pensativa del Kōryū-ji muestra ese momento de Miroku meditando en el Tosotsuten.

«¿Cómo salvar a los seres?»: es esa pregunta, sostenida durante un tiempo sin medida, la que captura la hanka shiyui.

El número «5 670 millones»

Que la aparición de Miroku se sitúe «5 670 millones de años después» no debe leerse literalmente. Es un número pensado para representar «un tiempo inconcebiblemente largo».

En el budismo, el tiempo se ha entendido en escalas que no corresponden a la sensibilidad humana.

  • Un kalpa: unidad imposible de imaginar.
  • Sanjikō (tres grandes eras): tiempo necesario para alcanzar el despertar.

Los 5 670 millones de años antes de Miroku son símbolo de ese «tiempo eterno».

Pero, además, la estructura misma — «la salvación llegará, sin falta, pero hay que esperarla largamente» — ha sostenido la esperanza y la paciencia de muchos.

La imagen hanka shiyui

La forma más célebre de Miroku es la hanka shiyui-zō, «pensativa en media postura».

  • Sentada en una especie de taburete o pedestal.
  • La pierna derecha cruzada sobre la rodilla izquierda (hanka, media postura).
  • La yema del dedo de la mano derecha rozando la mejilla.
  • Rostro sereno, entre la sonrisa y el pensamiento.

Esta postura aparece ya en imágenes de Miroku en la India y en China, y llegó a Japón en el periodo Asuka, vía la península coreana.

Las hanka shiyui del Kōryū-ji y del Chūgū-ji son sus exponentes más destacados.

También en pie y sentado

Aunque la hanka shiyui sea tan famosa que oscurece las otras formas, Miroku se representa también de pie o sentado de manera convencional.

  • En la escuela Hossō, tras la transmisión por Xuanzang de las imágenes centroasiáticas de Maitreya, Miroku adquirió un valor especial.
  • En el Kōfuku-ji, una imagen de Miroku Nyorai del periodo Kamakura presenta ya a Miroku como nyorai, anticipando su futura iluminación.

En la devoción popular del este de Asia, el Hotei — la figura sonriente y panzona — se considera una encarnación de Miroku y se venera como deidad de la fortuna. En Japón, el Hotei de los Siete Dioses corresponde a esa figura.

Relación con las escuelas

Miroku ha sido especialmente importante en la escuela Hossō, pero ha sido venerado más allá.

  • Hossō (Kōfuku-ji, Yakushi-ji)
  • Tendai, Shingon
  • Pequeños Miroku-dō repartidos por todo el país

Entre el final del periodo Heian y el Kamakura, la idea del mappō — una era de decadencia del dharma — caló en la sociedad y, con ella, la espera de la venida de Miroku se hizo más viva.

Dónde encontrarlo en un templo

Templos representativos:

  • Kōryū-ji (Uzumasa, Kioto) — la hanka shiyui-zō, primer tesoro nacional declarado de Japón.
  • Chūgū-ji (Ikaruga, Nara) — la otra gran hanka shiyui del periodo Asuka.
  • Kōfuku-ji (Nara) — imagen sentada de Miroku Nyorai del Kamakura.
  • Murō-ji (Nara) — su sala de Miroku.
  • Taima-dera (Nara) — Miroku Butsu del periodo Hakuhō.

Las imágenes del Kōryū-ji y del Chūgū-ji esperan al visitante con una calma poco común. La del Kōryū-ji, en particular, guarda el silencio de quien lleva siglos sentada en aquella penumbra.

Para cerrar

Miroku es el buda que todavía no se ha convertido en nyorai.

Mientras transcurre el tiempo en que estamos vivos, Miroku sigue, en el Tosotsuten, dedicado a su meditación. Con esta idea presente, ante la imagen del Kōryū-ji, el movimiento de la yema del dedo no parece quieto: parece la captura de un instante de pensamiento que no se detiene.

La escala del tiempo es completamente distinta a la de nuestra vida. Y, aun así, alrededor de la imagen se ha posado, en silencio, la oración prolongada de tantas generaciones convencidas de que, alguna vez, llegará la salvación.